Martes 1 de Noviembre de 2011
Actualmente, el mundo atraviesa acontecimientos socioculturales que despiertan, en aquél que contempla con pensamiento crítico la realidad, una profunda incertidumbre respecto al futuro de la humanidad. Así, el área juvenil de la Fundación Logosófica realizó, el viernes 21 de octubre, una plática pública cuyo título fue un interrogante, simple y profundo: ¿Cómo podemos los jóvenes cambiar el mundo?
El panel estuvo integrado por tres investigadores de Logosofía, los cuales expusieron sus comprensiones y experiencias en torno al tema, estrechamente vinculado al sentido anhelo del espíritu humano de construir para las generaciones futuras, un mundo mejor.
El evento se llevó a cabo en el salón de actos de la Sede Paraná (9 de Julio 23) y cerca de una veintena de invitados, de entre 18 y 30 años, se acercó para compartir una reunión que duró aproximadamente 45 minutos. Al finalizar, se sirvió un refrigerio lo cual dio paso a un intercambio más amplio entre los presentes.
Uno de los panelistas, el joven Manuel Kloster (24 años), se expresó así durante la plática: "¿No se han emocionado alguna vez al ver grandes ejemplos de vida, de grandes personas que le han hecho tanto bien a los demás, así sean grandes empresarios, científicos, o sólo se dediquen a la noble labor de ser padres? ¿Qué les produce escuchar nombres como Favaloro, Pasteur, Sagan o San Martín? Si observamos entre la confusión y la locura de estos tiempos, son muy pocos los que tienen los recursos para ser ejemplos morales, para hacer algo real por la sociedad, de trascendencia, que cambie causas y no sea un paliativo transitorio. González Pecotche dice: "Todo proceso de mejoramiento social habrá de fracasar inevitablemente si antes no se encara el problema del individuo." ¿Qué significa esto? En la medida que no crezcamos como individuos, no vamos a poder ayudar a otros, porque nadie puede enseñar lo que no tiene adquirido. Y, siendo la sociedad una sinergia de las voluntades individuales, queda más que claro que mejores individuos producen una mejor sociedad."
Asimismo, la investigadora María José Céspedes (25 años), añadió: "Cuando comencé a conocer Logosofía, empecé a identificar que la vida tenía muchísimos aspectos, y que debía conocerme a mí misma como punto de partida. Así, muchas veces queremos lograr grandes cosas pretendiendo que los demás cambien por nosotros, y la clave está en ver cómo me dispongo y cuáles son las decisiones que tomo, y en base a qué parámetros y pensamientos. Así fui sintiéndome capaz de poder enfrentar todas las dificultades con la suficiente confianza de ser yo misma la escritora de mi vida y destino."
Estos actos públicos, que la Fundación Logosófica realiza periódicamente en cada una de sus sedes, permiten divulgar esta ciencia a través de pláticas, conferencias, cursos, etc. Para mayor información acerca de estas y otras actividades viste la sección Actividades y Cursos.
Autor: Sede Paraná
¿Cómo podemos los jóvenes cambiar el mundo?
Actualmente, el mundo atraviesa acontecimientos socioculturales que despiertan, en aquél que contempla con pensamiento crítico la realidad, una profunda incertidumbre respecto al futuro de la humanidad. Así, el área juvenil de la Fundación Logosófica realizó, el viernes 21 de octubre, una plática pública cuyo título fue un interrogante, simple y profundo: ¿Cómo podemos los jóvenes cambiar el mundo?
El panel estuvo integrado por tres investigadores de Logosofía, los cuales expusieron sus comprensiones y experiencias en torno al tema, estrechamente vinculado al sentido anhelo del espíritu humano de construir para las generaciones futuras, un mundo mejor.
El evento se llevó a cabo en el salón de actos de la Sede Paraná (9 de Julio 23) y cerca de una veintena de invitados, de entre 18 y 30 años, se acercó para compartir una reunión que duró aproximadamente 45 minutos. Al finalizar, se sirvió un refrigerio lo cual dio paso a un intercambio más amplio entre los presentes.
Uno de los panelistas, el joven Manuel Kloster (24 años), se expresó así durante la plática: "¿No se han emocionado alguna vez al ver grandes ejemplos de vida, de grandes personas que le han hecho tanto bien a los demás, así sean grandes empresarios, científicos, o sólo se dediquen a la noble labor de ser padres? ¿Qué les produce escuchar nombres como Favaloro, Pasteur, Sagan o San Martín? Si observamos entre la confusión y la locura de estos tiempos, son muy pocos los que tienen los recursos para ser ejemplos morales, para hacer algo real por la sociedad, de trascendencia, que cambie causas y no sea un paliativo transitorio. González Pecotche dice: "Todo proceso de mejoramiento social habrá de fracasar inevitablemente si antes no se encara el problema del individuo." ¿Qué significa esto? En la medida que no crezcamos como individuos, no vamos a poder ayudar a otros, porque nadie puede enseñar lo que no tiene adquirido. Y, siendo la sociedad una sinergia de las voluntades individuales, queda más que claro que mejores individuos producen una mejor sociedad."
Asimismo, la investigadora María José Céspedes (25 años), añadió: "Cuando comencé a conocer Logosofía, empecé a identificar que la vida tenía muchísimos aspectos, y que debía conocerme a mí misma como punto de partida. Así, muchas veces queremos lograr grandes cosas pretendiendo que los demás cambien por nosotros, y la clave está en ver cómo me dispongo y cuáles son las decisiones que tomo, y en base a qué parámetros y pensamientos. Así fui sintiéndome capaz de poder enfrentar todas las dificultades con la suficiente confianza de ser yo misma la escritora de mi vida y destino."
Estos actos públicos, que la Fundación Logosófica realiza periódicamente en cada una de sus sedes, permiten divulgar esta ciencia a través de pláticas, conferencias, cursos, etc. Para mayor información acerca de estas y otras actividades viste la sección Actividades y Cursos.


