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Martes 21 de Junio de 2011

Preparación básica de la juventud

La juventud carece de una preparación básica para la vida. No recibe directivas precisas que le determinen la conveniencia de seguir una conducta recta, conducta que debe ser ilustrada con imágenes claras respecto a las responsabilidades que asume cada individuo tanto en la familia como en la sociedad. Es necesario que el joven llegue a comprender a fondo que toda infracción a los principios morales y sociales de convivencia humana introduce una perturbación en su vida con menoscabo del concepto que merece. Aparte de atender todos estos aspectos, la enseñanza logosófica va más allá: enseña al joven a ser consciente de sus pensamientos y actos. De este modo le advierte que sus aspiraciones de éxito en la vida deberán condicionarse a un comportamiento que no desvirtúe la legitimidad de las mismas.

El joven tiene que ir acondicionando su ser a todos los vaivenes de la vida. Y es allí donde necesita saber que todos sus pasos deben ser inspirados por un anhelo profundo de cumplir consigo mismo, brindando a su existencia todo el bien que ella exige a su razón y a su conciencia, y también por el anhelo de cumplir con todos sus semejantes, a quienes por ser más allegados a él, podrá beneficiar en la medida de su capacidad.

La juventud requiere ser orientada; sólo así no habrán de malograrse los esfuerzos y la inteligencia de los que mañana, a su vez, deberán preparar a las generaciones que les sucedan.

El fomento del estudio en todas sus formas, de las actividades sanas, del culto al saber, a la humanidad, a la familia y, muy particularmente, del culto al respeto que el individuo se debe a sí mismo, a lo que es suyo, y al respeto que debe a los demás y a la pertenencia ajena, es lo fundamental para que tal orientación cumpla su gran objetivo, cual es el de formar en la juventud la conciencia cabal de su responsabilidad frente a la vida, a sus semejantes y al mundo.

Dentro de este cuadro de preparación básica, con análisis de los problemas y asuntos que más directamente afectan los períodos iniciales de la vida, debe educarse a la juventud; de esta manera se cimentará en ella la seguridad y confianza en sus propias fuerzas y en sus propios recursos, y se facilitará su acceso a sitios de responsabilidad, reservados siempre a la madurez y la senectud.
Autor: Carlos Bernardo González Pecotche Temas: conducta , educación , preparación

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