Domingo 25 de Diciembre de 2011
Taller de Pedagogía Logosófica en la Sede Paraná
En el marco de las actividades del ciclo 2011, la Sede Paraná realizó un taller de investigación de esta nueva pedagogía destinado a padres, futuros padres y docentes.
La Sede Paraná de la Fundación Logosófica realizó un taller investigativo cuyo tema eje fue "Hacia la formación de la familia amparada por la Pedagogía Logosófica". De estas reuniones se han recogido algunos testimonios de la aplicación y resultados obtenidos, los cuales se comparten a continuación:
"Entre los muchos elementos nuevos que pude aprender en el taller, destaco uno que me ayudó a ver la importancia de algo que parece tan obvio, pero que muchas veces no se aplica: decirle la verdad al niño. ¿Tenemos realmente el objetivo que el niño entienda, que aprenda, que sus facultades mentales sean estimuladas a pensar, a reflexionar, a entender y comprender?
Pude comprobar la fuerza de este recurso en una experiencia concreta. Cierta vez, compartí la tarde con un niño de 3 años que jugaba, por un buen tiempo, con agua. En un momento se le dijo que era hora de parar de gastar agua. El niño comenzó a llorar mucho. Preguntaba: ¿por qué?. Se le respondieron varias cosas, entre ellas: "no hay más agua". Internamente me dije: "no es verdad, hay más". Pero ¿cómo explicarle, para que entienda, que es importante cuidar el agua? Requiere un esfuerzo y un tiempo del adulto, lo más fácil y rápido es mentirle. Me acerqué y le comenté un hecho real reciente: algunos tubos de aguas de la cuidad habían sido dañados accidentalmente con lo cual en algunos barrios faltaba el agua. Por lo tanto era importante que la cuidáramos, porque había que dividirla entre todos. Mi gran sorpresa fue cuando el niño gradualmente dejó de llorar y preguntó: ¿y cómo rompieron el tubo? Demostraba que había entendido las razones verdaderas. Siguió otra pregunta y otra respuesta y en seguida se puso a jugar con otras cosas sin llorar, sin quejarse. Me quedé muy impresionada observando cómo un recurso simple, real, lógico tiene tanta fuerza y efecto en un niño y aprendí que muchas veces subestimamos la capacidad de su comprensión, cuando en realidad entiende si el adulto le transmite la verdad." Annette Häefele
"En el taller se intercambió acerca de la importancia de hablar con el niño cuidando las palabras que emitimos, evitando darle respuestas rápidas -porque los adultos podemos estar apurados o molestos-. Observamos cómo, a veces, uno puede amenazar aunque crea que está educando. En mi desempeño como docente, viví una situación con un niño de tres años que estaba en su momento de juego. Imprevistamente, juntó arena con su pala y se la tiró al amiguito en la cara. El primer impulso que apareció en mi mente fue decirle "¡¿por qué le tiraste arena?!", pero recordé algo de lo estudiado y callé. Corrí a auxiliar a la "víctima". Al volver, ya más serena, pude percibir, en la mirada del niño que había ocasionado el incidente, que él no sabía qué consecuencias traía tirar arena a otro. Me acerqué y mantuvimos un corto diálogo en el que pude hacerle algunas preguntas y finalmente explicarle lo que podían producir los granos de arena en los ojos. Comprobé nuevamente que los niños captan sensiblemente, no solo las verdades sino también cuando el adulto les habla con tranquilidad y afecto." Julieta Cohon de Patat
"Haciendo una revisión de lo aprendido en este tiempo, pude notar que gracias a la asistencia y el estudio continuado de los temas tratados, logré estar cada día más atenta a esas pequeñas cosas vividas cotidianamente, que tal vez por pequeñas, muchas veces se me pasaban desapercibidas, pero que sin embargo representan una gran oportunidad de aprender de las propias actuaciones y de las reacciones que ellas producen en el niño. Este estado de mayor atención me sirvió, además, para no perder la oportunidad de aplicar muchos de los recursos aprendidos durante el año, buscando los momentos oportunos para aplicar cada uno. Entre los temas estudiados, destaco por su importancia en mi experiencia personal, "la estimulación de la facultad de pensar" en el niño, en el que encontré a la pregunta como un muy buen recurso para propiciarla. Bettina Martin Dufranc de Cerrudo
"El poder participar del taller me ha permitido descubrir cómo muchas veces tiendo a utilizar recursos porque así los he aprendido de niña y los cuales se han convertido en hábitos, sin pensar que puede haber un mejor modo de actuar. Me ha permitido, además, revisar los conceptos con los que actúo y optar por los más elevados. Como resultado de la aplicación de alguno de estos elementos en los niños he podido observar la importancia que tiene el estimularlos en lo real y positivo, ayudándolos en sus vivencias y orientándolos a que sepan que ellos pueden hacer cambios, a ver el error como una oportunidad de aprender, enseñándoles, en vez de castigarlos, realizando un previo análisis y reflexión". Yamila Almada de Sosa Escalada
"El taller me permitió comprobar que el adulto -madre, padre o docente- sólo puede formar con acierto y contribuir a un buen ambiente familiar si se prepara antes. Una vivencia en mi familia me mostró cómo, a veces, en la aparente intención de amparar, de proteger, de cuidar, se esconde la intención de amenazar. Poder descubrirla a tiempo permite cambiarla por una prevención, una sugerencia, una orientación. Muchas veces, ante la falta de pericia y claridad de los conceptos, se usa la amenaza como sinónimo de corrección: "si te portas mal nadie te va a querer", "si no llevas paraguas te vas a mojar y enfermar". La amenaza es un recurso rápido, que no requiere crearlo ni pensar cómo aplicarlo. La amenaza inhibe las capacidades inteligentes de quien la recibe, lo paraliza. En cambio la corrección, que estimula a ensayar y da optimismo, necesita ser elaborada primero en la mente, requiere un esfuerzo previo para que aparezca la idea." Ida Girom Cohon
Para más información acerca de la Pedagogía Logosófica visite: http://logosofia.org.ar/autor/pedagogia.php
"Entre los muchos elementos nuevos que pude aprender en el taller, destaco uno que me ayudó a ver la importancia de algo que parece tan obvio, pero que muchas veces no se aplica: decirle la verdad al niño. ¿Tenemos realmente el objetivo que el niño entienda, que aprenda, que sus facultades mentales sean estimuladas a pensar, a reflexionar, a entender y comprender?
Pude comprobar la fuerza de este recurso en una experiencia concreta. Cierta vez, compartí la tarde con un niño de 3 años que jugaba, por un buen tiempo, con agua. En un momento se le dijo que era hora de parar de gastar agua. El niño comenzó a llorar mucho. Preguntaba: ¿por qué?. Se le respondieron varias cosas, entre ellas: "no hay más agua". Internamente me dije: "no es verdad, hay más". Pero ¿cómo explicarle, para que entienda, que es importante cuidar el agua? Requiere un esfuerzo y un tiempo del adulto, lo más fácil y rápido es mentirle. Me acerqué y le comenté un hecho real reciente: algunos tubos de aguas de la cuidad habían sido dañados accidentalmente con lo cual en algunos barrios faltaba el agua. Por lo tanto era importante que la cuidáramos, porque había que dividirla entre todos. Mi gran sorpresa fue cuando el niño gradualmente dejó de llorar y preguntó: ¿y cómo rompieron el tubo? Demostraba que había entendido las razones verdaderas. Siguió otra pregunta y otra respuesta y en seguida se puso a jugar con otras cosas sin llorar, sin quejarse. Me quedé muy impresionada observando cómo un recurso simple, real, lógico tiene tanta fuerza y efecto en un niño y aprendí que muchas veces subestimamos la capacidad de su comprensión, cuando en realidad entiende si el adulto le transmite la verdad." Annette Häefele
"En el taller se intercambió acerca de la importancia de hablar con el niño cuidando las palabras que emitimos, evitando darle respuestas rápidas -porque los adultos podemos estar apurados o molestos-. Observamos cómo, a veces, uno puede amenazar aunque crea que está educando. En mi desempeño como docente, viví una situación con un niño de tres años que estaba en su momento de juego. Imprevistamente, juntó arena con su pala y se la tiró al amiguito en la cara. El primer impulso que apareció en mi mente fue decirle "¡¿por qué le tiraste arena?!", pero recordé algo de lo estudiado y callé. Corrí a auxiliar a la "víctima". Al volver, ya más serena, pude percibir, en la mirada del niño que había ocasionado el incidente, que él no sabía qué consecuencias traía tirar arena a otro. Me acerqué y mantuvimos un corto diálogo en el que pude hacerle algunas preguntas y finalmente explicarle lo que podían producir los granos de arena en los ojos. Comprobé nuevamente que los niños captan sensiblemente, no solo las verdades sino también cuando el adulto les habla con tranquilidad y afecto." Julieta Cohon de Patat
"Haciendo una revisión de lo aprendido en este tiempo, pude notar que gracias a la asistencia y el estudio continuado de los temas tratados, logré estar cada día más atenta a esas pequeñas cosas vividas cotidianamente, que tal vez por pequeñas, muchas veces se me pasaban desapercibidas, pero que sin embargo representan una gran oportunidad de aprender de las propias actuaciones y de las reacciones que ellas producen en el niño. Este estado de mayor atención me sirvió, además, para no perder la oportunidad de aplicar muchos de los recursos aprendidos durante el año, buscando los momentos oportunos para aplicar cada uno. Entre los temas estudiados, destaco por su importancia en mi experiencia personal, "la estimulación de la facultad de pensar" en el niño, en el que encontré a la pregunta como un muy buen recurso para propiciarla. Bettina Martin Dufranc de Cerrudo
"El poder participar del taller me ha permitido descubrir cómo muchas veces tiendo a utilizar recursos porque así los he aprendido de niña y los cuales se han convertido en hábitos, sin pensar que puede haber un mejor modo de actuar. Me ha permitido, además, revisar los conceptos con los que actúo y optar por los más elevados. Como resultado de la aplicación de alguno de estos elementos en los niños he podido observar la importancia que tiene el estimularlos en lo real y positivo, ayudándolos en sus vivencias y orientándolos a que sepan que ellos pueden hacer cambios, a ver el error como una oportunidad de aprender, enseñándoles, en vez de castigarlos, realizando un previo análisis y reflexión". Yamila Almada de Sosa Escalada
"El taller me permitió comprobar que el adulto -madre, padre o docente- sólo puede formar con acierto y contribuir a un buen ambiente familiar si se prepara antes. Una vivencia en mi familia me mostró cómo, a veces, en la aparente intención de amparar, de proteger, de cuidar, se esconde la intención de amenazar. Poder descubrirla a tiempo permite cambiarla por una prevención, una sugerencia, una orientación. Muchas veces, ante la falta de pericia y claridad de los conceptos, se usa la amenaza como sinónimo de corrección: "si te portas mal nadie te va a querer", "si no llevas paraguas te vas a mojar y enfermar". La amenaza es un recurso rápido, que no requiere crearlo ni pensar cómo aplicarlo. La amenaza inhibe las capacidades inteligentes de quien la recibe, lo paraliza. En cambio la corrección, que estimula a ensayar y da optimismo, necesita ser elaborada primero en la mente, requiere un esfuerzo previo para que aparezca la idea." Ida Girom Cohon
Para más información acerca de la Pedagogía Logosófica visite: http://logosofia.org.ar/autor/pedagogia.php