Los objetivos de la Logosofía son:

1) La evolución consciente del hombre, mediante la organización de sus sistemas mental, sensible e instintivo.

2) El conocimiento de sí mismo, que implica el dominio pleno de los elementos que constituyen el secreto de la existencia de cada cual.

3) La integración del espíritu, para que el ser pueda aprovechar los valores que le pertenecen, originados en su propia herencia.

4) El conocimiento de las leyes universales, indispensable para ajustar la vida a sus sabios principios.

5) El conocimiento del mundo mental, trascendente o metafísico, donde tienen origen todas las ideas y pensamientos que fecundan la vida humana.

6) La edificación de una nueva vida y un destino mejor, superando al máximo las prerrogativas comunes.

7) El desarrollo y el dominio profundo de las funciones de estudiar, de aprender, de enseñar, de pensar y de realizar, con lo que el método logosófico se transubstancia en aptitudes individuales de incalculable significación para el porvenir pedagógico en la educación de la humanidad.

Como puede apreciarse, no se trata de un estudio más entre los tantos conocidos, sino del más valioso de todos los estudios. Por eso no debe quedar en la superficie mental del individuo, pues nada útil resultaría de ello. El que inicia estudios de Logosofía debe hacerlo con profundidad, incorporando a su vida el saber que surge de los mismos. Procediendo así, asimilando internamente cada tópico aprendido, verificará la eficacia del poder creador y dinámico de estos conocimientos. Entonces verá con los ojos del entendimiento cómo quedan impresos indeleblemente en su conciencia.

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